COBERTURA ESPECIAL DE DEPECHEMODE.COM.MX
Por Ana Soto
Las Vegas, Nevada.- No cabe duda que todo puede pasar en una ciudad donde mujeres de casi dos metros se pasean en vestidos de apenas medio metro. Donde personas que pasan los 80 años dedican toda su energía a hacer girar una manivela. Donde a Depeche Mode se le anuncia sobre las máquinas tragamonedas.
Por eso era imposible saber qué ocurriría esa noche, cuando 20 minutos antes de comenzar el concierto se respiraba tensión sobre el escenario: uno de los paneles de leds que dan vida a la enorme pantalla parecía no querer funcionar. Afanoso, un técnico trabajaba a varios metros del piso tratando de solucionar el problema.
Jonthan Kessler se paseaba ahí, sobre el escenario del Pearl Concert Theater del Palms en Las Vegas, preguntando cosas al stage manager, asegúrandose de que todo marcharían bien. Tenían que marchar bien. Después de los problemas técnicos en Santa Barbara, la espinita debía sacarse aquí.
Afortunadamente, minutos antes de empezar el concierto el panel funcionó, el Universo giró y Depeche Mode brindó una de sus mejores actuaciones durante esta gira.
El lugar, pequeño, tan pequeño que esa noche ni siquiera se colgó la disco ball que le da tridimensionalidad a la pantalla. Obviamente tampoco hubo pasarela, pero nadie la extraño, todos estábamos tan cerca del escenario como en ninguna otra parte. La banda, feliz y llena de energía. Y hacía tanto calor que Dave por fin se despojó de la bufanda, luego del chaleco y una vez que su firme abdomen estaba al aire y sus caderas giraban, él se sintió cómodamente deshinibido para volvear a coquetear con cuanta fan tuviera frente así. Un verdadero deleite visiual.
Los fans, llegados de todas partes, hicieron la diferencia en este concierto. No era un concierto para gente de Las Vegas, fue un concierto para los fans que tomaron aviones, autos, autobuses, trenes, para llegar a la ciudad que nunca duerme con un solo objetivo: venerar a Depeche Mode.
Errores, apenas la mitad de un error, la pantalla funcionanado a media en... sí, Wrong.
Lo demás todo fue perfección, energía, canciones entrañables, sonrisas, coros, aplausos, un Andy que desde su rincón disfrutaba el concierto tanto como nosotros. Un Dave que derrochaba sensualidad y al que por breves momentos se le escuchaba la voz directamente de su boca, no por el micrófono y se eso permitía sentir la fuerza con la que en verdad canta.
Un concierto simplemente impresionante.
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