Category: Cronicas

  • Depeche Mode en Los Angeles, una crónica en 2 episodios

    TEXTO: Pablo E. Sánchez

    FOTOS: Adrian Martínez (d1ablo)

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    “La esperanza nunca muere” me decía mi abuelita (parte 1) 

    Hace cuatro años me encontraba en Guadalajara por el concierto de Depeche Mode en esa ciudad, para despues asistir a los dos del D.F. y también al de Monterrey (anteriormente los habia visto en el Jimmy Kimmel show que hicieron en la calle de Argyle St. y Hollywood Blvd, los dos shows del Hollywood Bowl, Santa Barbara y Anaheim).

    Me acuerdo que cuando Martin y Dave estaban cantando “Waiting For The Night” en Monterrey yo pensaba en cuánto tiempo habría un nuevo álbum y, por ende, una nueva gira. Me dije que en unos tres o cuatro años y sí, en el 2013 Depeche Mode presentó su album Delta Machine y el Delta Machine Tour. No me equivoqué. 

    En lo que sí me equivoqué fue al dejar al tiempo la compra de los boletos para las presentaciones de San Diego, Santa Barbara, Mountain View, Los Angeles, Las Vegas y Phoenix, ya que pense que los iba a conseguir fácilmente, pero como los revendedores literalmente acaparon todo no pude conseguir nada para ningun show. Aunado a que estaba muy ocupado en mi trabajo y con las certificaciones que debo de tomar también por parte de mi trabajo yo ya pensaba que no iba ir a ningun show de esta gira y me consolaba con la idea de que irían a México y a la Argentina en el 2014 y así ir a verlos. 

    Cuando salió el Delta Machine Amazon tenía la oferta de que si comprabas el álbum en formato digital te daban un código para comprar dos boletos para el tour en cualquier ciudad de Estados Unidos y Canadá que eligieras. No lo compré debido a que yo tenía ya el album en la edición normal, la deluxe y hasta el vinil e hize caso omiso de la oferta. Ahí de nuevo me equivoqué.

    Pasaron los meses y no podía conseguir los boletos por ningún lado. A cada rato pasaba por el Staples Center a preguntar si había boletos y me decían que estaba “sold out”, je. Septiembre se acercaba y nada, hasta que se me ocurrió buscar en eBay para las fechas de Los Angeles y por suerte los conseguí a precios razonables, porque en serio esos revendedores hicieron su agosto desde marzo. Me sentí aliviado y me acordé de mi abuelita.

    Por fin, el 28 de septiembre llegó y yo apurándome a llegar al Staples Center porque quería ver ya a Depeche Mode, pero el trafico que había hizo que tardara mas de tres horas para llegar.

    No vi al grupo abridor porque la verdad ni siquiera me interesó, yo sólo iba a ver a Depeche Mode. Busqué mi lugar y empecé a preparar mi cámara para tomar todas las fotos que pudiera.

    Eran las 8:54 de la noche, las luces se apagaron y Depeche Mode empezó a tocar “Welcome To My World” y la energía que se sentía de parte del grupo era tan contagiante que lo cansado que estaba de haber manejado se me quitó. Despues tocaron “Angel”, que es uno de mis tracks favoritos del Delta Machine y, en serio, qué energía irradiaban. 

    Depeche Mode en Los Angeles

    Siguieron “Walking In My Shoes” y “Precious”. Luego “Black Celebration” y “Policy of Truth” y la gente gritó, ya que Violator es uno de los álbumes más escuchados acá en los States, y no era para menos.

    Cuando empezó a sonar “Should Be Higher y las pantallas mostraron a los piromanos, tragafuegos y juegos pirotécnicos, el Staples Center casi se caía, pero por lo feliz que estaba la gente coreando la cancion.     

    Empezó a sonar “Barrel Of A Gun” con las pantallas mostrando imágenes en blanco y negro. Despues Gahan se fue a descansar para que Poeta Gore cantara y comenzó con la oscura “The Child Inside”, para después aventarse “But Not Tonight”. Eso fue la locura, literalmente. 

    De ahí empezó “Heaven”, ya con Gahan de nuevo en la voz. Las imágenes en las pantallas son las que mismas que vienen en el Delta Machine y la canción terminó en versión jazz.

    “Soothe My Soul” se comenzó a oír y la gente emocionada. “A Pain That I’m Used To” empezó a sonar con Mr. Gordeno tocando un bajo y acompañando al Poeta Gore en la guitarra. Según es la versión de Jacque Lu Cont, pero yo no vi en ningún momento las tornamesas, je, pero bueno, muy buena versión.

    Inició “A Question Of Time” con unas imágenes estupendas y la gente cantando a todo pulmón. De ahí las pantallas mostraron a unas chavas como atrapadas en un triángulo.

    “Enjoy The Silence” se empezó a escuchar y la gente no podía estar más feliz. Las pantallas mostraban una luz azul y a mí se me figuró como la bandera de Israel. Entonces Poeta Gore arrancó en la guitarra al más puro estilo Nashville mientras Gahan hacía las clásicas poses para “Personal Jesus”. Y el Staples Center no se cayó de milagro.

    Depeche Mode en Los Angeles

    Antes del encore las pantallas mostraron las imágenes de la banda que fueron manipuladas con photoshop por los fans.

    Luego Poeta Gore regresó para cantar “Home” y “Shake The Disease”. En serio, no se podía estar mas feliz ahí. “Just Can’t Get Enough” se hizo oir y el ritmo era tan contagioso que toda la gente se levantó a bailar para después mover las manos al ritmo de “Never Let Me Down Again”. Eran las 10:54 de la noche cuando Depeche Mode se despidió.

    “Las segundas partes son mejores, más si se trata de Depeche Mode” (parte 2)

    Regresé a mi casa feliz porque los había vuelto a ver en concierto después de mi pronóstico de los cuatro años. El domingo 29 de septiembre subí las fotos al face y me empecé a preparar para la segunda fecha, en la que según me platicaron iba a haber sorpresas.      

    Esta vez no hubo tráfico, ya que hice sólo 50 minutos para llegar al Staples. El concierto comenzó exactamente a las 8:54 de la noche. “Welcome To My World”, “Angel”, “Walking In My Shoes” y “Precious” sonaron. La gente entregada cantando.

    De repente “Behind The Wheel” se hizo escuchar y yo me quedé completamente estupefacto. Mi cámara estaba fallando y no pude tomar fotos. Sólo algunas que subí, pero bueno, primera sorpresa de la noche. 

    “World In My Eyes” sonó y yo aún no me recuperaba del nocaut auditivo de “Behind The Wheel”. Estaba perplejo. Siguió “Should Be Higher” y me quedé inmóvil a pesar de que la había oído la noche anterior. Me limite a escucharla con mucho deleite de nuevo.

    “John The Revelator” empezó y me acordé de Cerati que dijo en Buenos Aires: “Qué noche la de anoche, pero esta tiene que ser mejor” y sí, efectivamente lo era.

    Gahan se fue a tomar un descanso y Poeta Gore comienza a cantar “Higher Love”. De nuevo me quedé estupefacto y les seguía dando la razón a las personas que me habían dicho lo de las sorpresas. En las pantallas las imágenes de Poeta Gore lo mostraban como si fuera un fantasma. Gordeno empezó a tocar las notas de “Judas” y Poeta Gore la cantó, y al igual que en el D.F. en el Touring The Angel estuve contento al oirla de nuevo.

    “Heaven”, “Soothe My Soul”, “A Pain That I’m Used To” (de nuevo no pude ver a Jacque Lu Cont ni las tornamesas, je), “A Question Of Time”, “Enjoy The Silence” y “Personal Jesus” sonaron de nuevo y todos adentro del Staples cantando.

    El encore y venían más sorpresas. Poeta Gore y Gordeno en el escenario y con “A Question Of Lust” y la ovación al máximo. Terminó y lo que siguió a mí no se me hubiera ocurrido nunca: “Condemnation” cantada por el propio Poeta Gore. Quedé con la boca abierta y no lo podía creer. Estaba presenciando la segunda parte de un concierto tan memorable.

    “Just Can’t Get Enough” y “Never Let Me Down Again” cerraron y las luces del Staples se apagaron. La gente creyó que la banda volvía pero no fue así. El alumbrado general hizo acto de presencia.

    Qué segunda fecha de Depeche Mode en el Staples tan buena.

    Depeche Mode en Los Angeles

  • Depeche Mode en el Santa Barbara Bowl: un vecino sobre el escenario

    Martin Gore y Dave Gahan en Santa Barbara

    Es la primera vez que estamos en esta hermosa ciudad y ahora entendemos por qué Martin Gore decidió hacerla su residencia. Es una ciudad sin edificios y en su mayoría sus calles son residenciales.

    Precisamente por una de estas calles se llega al Santa Barbara Bowl. No te imaginas que por esta calle de sólo dos carriles, uno de ida, otro de vuelta y lleno de casas, vas a llegar a un lugar de conciertos.

    Desde que entras te das cuenta que es un lugar totalmente diferente: es un anfiteatro que realmente no se ve mas grande que el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México. No había mas de 5,000 personas, pero eso no quiere decir que no fue un sold out perfecto, lleno hasta el tope. Tan diferente es que toda la energía necesaria para el concierto fue obtenida del sol. Así es, del astro rey.

    Puedo estar casi seguro de que este concierto en su totalidad fue compuesto por una audiencia de “jóvenes” de 38 para arriba, muchos vestidos de negro y todos con una gran energía antes, durante y después del concierto.

    Esta noche era especial: uno de los vecinos estaba sobre el escenario. Por eso las cuatro canciones que cantó Martin fueron las mas emotivas. El sonido era perfecto, podrías estar sentado hasta la última fila y no necesitarías ver las pantallas laterales (que por cierto no fueron colocadas).

    De repente Dave empezó a voltear hacia sus técnicos indicándoles que subieran el volumen de su micrófono, incluso se lo cambiaron, pero la realidad es que ya se empezaba a escuchar que se iba quedando afónico.

    Gahan alcanzó a completar decorosamente “Personal Jesus”, pero en lugar de Halo y Just Can Get Enough, llegó “Shake The Disease” interpretada por Martin. Tras esta canción, Dave se esforzó para cerrar decorosamente con “Never Let Me Down Again”.

    Y mientras las dos camionetas que llevaban a la banda salían rápidamente, la gente aún seguía coreando a Depeche Mode.

    Mi teoría de que los que seguimos a la banda nos hemos hecho viejos esta noche fue destrozada. La energía, las emociones, las caras felices, los cantos a todo pulmón y el levantarse para corear y brincar con “Soothe my Soul” como si fuese un clásico fue increíble, así como todos continuando con el coro de “But Not Tonigh”, momento en el que pudimos ver un poco de baile entre Martin y Dave, cual quinceañeras.

    Gran concierto, gran lugar, gran audiencia y como techo unos de los cielos más estrellados que hayamos visto. La banda increíble como siempre. Esperemos que Dave se recupere para el concierto que deberán dar en las cercanías de San Francisco y que llegue al 100% al concierto del sábado, que para los que saben es el “concierto” en los Estados Unidos. Ojalá que con reposo y un buen vaso de miel con limón el buen Mr. Gahan esté recuperado.

    Gran noche, gran noche en esta pequeña pero hermosa ciudad y con la mejor compañía del mundo: mis dos mujeres que estuvieron felices por esas dos horas, en parte por Depeche Mode, pero en gran medida por lo feliz que me vieron a mí.

    TEXTO: Adrián Ferruzca

    FOTOS: Violatedbydm

    Depeche Mode en Santa Barbara

    Set List Santa Barbara 24 de septiembre 2013

    Welcome to My World
(Extended intro)

    Angel

    Walking in My Shoes

    Precious

    Black Celebration

    Policy of Truth

    Should Be Higher

    Barrel of a Gun

    The Child Inside

    But Not Tonight

    Heaven

    Soothe My Soul

    A Pain That I’m Used To
(‘Jacques Lu Cont’s Remix’ version)

    A Question of Time

    Enjoy the Silence

    Personal Jesus

    Encore:

    Home

    Shake the Disease

    Never Let Me Down Again

  • 1993 – Especiales WFM

    wfmEsta grabación contiene un programa de los 4 que realizó WFM con respecto a la visita de Depeche Mode a México.

    En este programa participaron Charo Fernández y Mauricio Rojas, fue producido por el “Gabinete Nexus 6” y “Techno Sector 96”.

    Contiene una entrevista que Eduardo Videgaray realizó en 1990 a Alan Wilder y Dave Gahan cuando vinieron a México a promocionar el Violator con una presentación en el cine Diana; de hecho, hay un programa de televisión que salió en marzo de 1990, esto sin ser parte de la gira World Violation, en dicho programa se dan datos del proyecto solista de Martin Gore, un poco de Recoil, del álbum Violator y del Songs of Faith and Devotion.

    Encontrarán algunos promocionales referentes a los programas donde menciona las fechas de los mismos: 24, 25,26 y 27 de noviembre de 1993, previos a los conciertos del 2 y 3 de diciembre 1993. En estos programas se habla acerca del trayecto del grupo y sirvieron para promocionar los conciertos de diciembre y ambientar un poco más al público que asistiría a los conciertos, así como para que la gente los conociera un poco más.

    Aquí me enteré hasta el 26 de noviembre de 1993 que WFM estaba transmitiendo estos programas, le estaba cambiando de estación en estación al radio y de pronto escuché “Little 15” en la radio y me llamó la atención pues no era una canción que se tocara con frecuencia en la radio y le deje ahí. Al terminar la canción me di cuenta de que se trataba de un programa especial de Depeche Mode y que estaba finalizando el tercero de 4 programas especiales que había hecho WFM. Me dio mucho coraje no haber podido escuchar los otros 2 programas. En fin, fui a comprar una cinta para poder grabar el 4to programa y es por eso que sólo pude grabar este. Lo siento, nadie me aviso de los programas.

  • 1993 Radioactivo 98.5

    logo-radioactivo-1993Este audio contiene un promocional del Devotional anunciando que Depeche Mode se presentaría en México el 2 de diciembre y que debido a la demanda abrirían una nueva fecha, como todos sabemos, el 3 de diciembre.

    Este promocional consistía en una parodia a un comercial de “Viva la familia”, el cual pasaban mucho en la radio y televisión de aquella época y Radioactivo lo utilizó de una manera simpática para anunciar el Devotional Tour en México.

    Cuenta con la participación de Martín Hernández, podemos escucharlo como si fuera la voz de un anciano diciendo: “No hay  felicidad más grande para un viejo que saber que va a venir Depeche Mode”. Los fans de aquella época lo recordarán y espero lo disfruten.

    También contiene fragmentos de una entrevista que Radioactivo 98.5 le realizó a Andrew Fletcher días antes de venir a México. En esos fragmentos habla acerca de en qué parte se encontraban en el tour en esos momentos; de las canciones que disfrutaban tocar en vivo durante el Devotional Tour y de los arreglos realizados a las canciones World In My Eyes y Enjoy The Silence. Hace referencia a los álbums de los temas que venían tocando durante la gira y lo que el público mexicano podría esperar del show. Fletcher indicaba que venían recibiendo muy buenas críticas en otros países acerca del espectáculo y que estaban ansiosos por llegar a México. También comenta que Depeche Mode en esos días estaba por lanzar el Songs of Faith and Devotion Live. Habla acerca del sentimiento de Dave al cantar Condemnation durante el show y de los cantos góspel en el escenario, pues esto era algo que la banda no había realizado en giras anteriores.

    Sin duda hubo más fragmentos de esa entrevista, pero esto fue lo que alcancé a grabar. Esos días me la pasaba escuchando todo el día Radioactivo y contando los días que faltaban para ver por primera vez a Depeche Mode en México.

    Un saludo a todos los fans de aquella época y espero les traigan buenos recuerdos estas grabaciones. Y a los fans recientes, escuchen un poco del ambiente que nos dio la radio en aquellos días de noviembre de 1993.

  • La mejor noche de nuestras vidas

    Depeche Mode 2 diciembre 1993

    Es jueves, me despierto a las 7:00am, no podía seguir durmiendo. Llevaba días así, pero los últimos 3 días los nervios fueron creciendo. Me acerqué al calendario y arranqué la hoja. “Por fin”, dije para mí mismo.

    El calendario marcaba la fecha clave: 2 DE DICIEMBRE. Un mes de agónica espera había terminado. Atrás había quedado la noticia escuchada por mi madre en la radio hace exactamente un mes: “Van a venir” me dijo. Había quedado atrás el dolor de tener que arrancarme de mi colección de discos con tal de tener dinero. También quedó atrás el campamento en el que había estado afuera del Palacio de los Deportes con amigos y (en ese entonces) desconocidos por casi dos días, con tal de obtener un boleto, un solo boleto.

    Era un boleto para un concierto, pero no era cualquier concierto. Era EL concierto de Depeche Mode.

    Son las 4:00 p.m. Estoy con unos amigos afuera del metro Morelos esperando a otra amiga. Charlábamos. El tema: adivinar cómo iba a empezar el concierto. En esa época no había Live Here Now y los bootlegs casi no existían en México. Sabíamos que venían tocando Halo y Condemnation y que Enjoy the Silence venía después de Personal Jesus (gracias al sencillo inglés de Condemnation), pero no sabíamos más. Llegó nuestra amiga y nos enfilamos hacia el Palacio de los Deportes.

    6:00 pm. Ya reunidos todos los del Club de Fans (que en ese entonces ni por la cabeza nos pasaba que unos meses después se llamaría STRANGEMODE), seguíamos afuera del Palacio de los Deportes cantando, riendo, felices porque veríamos a los Mode. A las 7:00 p.m. nos pusimos de acuerdo para reunirnos en ese mismo punto terminando el concierto. Llegó el momento de entrar al domo. Me sudaban las manos.

    Ya adentro, un escenario lleno de pantallas tapado con un juego de “sábanas” nos daba la bienvenida. Y para mi enorme sorpresa, una rampa que estaba a menos de 10 metros de dónde me había tocado mi lugar. Pasé del nervio a la emoción en cuestión de segundos. Caminaban de un lado a otro el acomodador, el de la cerveza, el que vendía el programa del tour (“Sólo 50 pesitos amigo, ¡anímate!”) y el chavo que vendía algo que después se volvió cotizado para un servidor y para mucha gente y que jamás he vuelto a ver: el poster de la gira (50 pesos nada más… pero un dineral para aquella época). Por razones de dinero lo no compré y preferí mi playera. Hoy daría lo que fuera por conseguir uno de esos posters. En serio.

    Julio y Lucía (los novios que se sentaron a un lado de mí y que a la fecha seguimos teniendo una gran amistad) se presentaron y empezamos a platicar. Mis amigos estaban enfrente de mí, pero del otro lado del escenario. Eran las 8:05 p.m. Algunas personas empezaron a silbar, nosotros preferimos sentarnos a calmar el nervio fumando y platicando sobre nuestros gustos musicales y de cómo habíamos conocido a Depeche. No nos habíamos dado cuenta de cuánto había pasado cuando de repente se apagaron las luces.

    8:40 p.m.: el intro de Higher Love empezó a salir hacia la gente desde los enormes juegos de bocinas que rodeaban el escenario. La apoteósis que siguió a eso fue inmensa y llegó una agradable visión: de la parte baja vimos a Martin subir las escaleras hacia la parte de arriba del escenario. Los gritos de “¡Martin!” “¡Martin!” empezaron a salir de las gargantas de los que nos encontrábamos ahí, pero no volteó a vernos. Segundos después, Alan Wilder hizo acto de presencia. La gritería saludándolo no se hizo esperar. Al contrario de Martin, Alan volteó a vernos y nos saludó. Suficiente para que las personas ahí reunidas explotáramos en un grito.

    En eso estábamos cuando los primeros acordes de Higher Love se empezaron a oír. El Palacio literalmente se cayó cuando escuchamos salir de las bocinas el “I can taste, more than feel” de Dave. Todos estábamos en éxtasis, viendo la larguirucha sombra de Gahan moviéndose detrás de la sábana. El ángulo en el que yo estaba sentado me permitía verlo de pronto detrás de la sábana, pero sólo por un instante.

    Termina Higher Love y las sábanas caen al piso dejando ver el escenario y a Dave, Martin, Alan y Fletch. Gritería inmensa. Por fin estaban ahí, enfrente de las 20 mil almas que nos dimos cita esa noche. Meses y años de espera habían terminado. Lucía literalmente estaba llorando y gritaba con esos ánimos que se contagian. Y comenzó un clásico: azotar los pies en los asientos de plástico a manera de agradecimiento y, al mismo tiempo, para pedir la siguiente canción.

    Comienza Policy Of Truth y los que en esa época eran fans del Violator empezaron a cantar y a llorar cuando minutos antes estaban con cara de “¿Qué?” escuchando Higher Love. ¿Cuántas caras no recuerdo haciendo eso?. Después World In My Eyes, para mí la mejor versión de esa canción por siempre y para siempre. Los recuerdos de cómo se escuchaba Walking In My Shoes (y las caras de “What?” de los Violator fans de nuevo) y de cómo el robot de luces bajaba casi rozando el escenario los conservo como si hubieran pasado ayer.

    Behind The Wheel fue el momento para los fans de antaño de sacar a relucir nuestros recuerdos y cantar a garganta abierta (yo me considero un viejo fan porque en 1993 tenía 17 años, pero ya llevaba casi 10 escuchando a los Mode gracias a un primo). No dejábamos de azotar los pies en las sillas de plástico del domo cada vez que terminaba una canción y gritar con euforia cuando empezaba la siguiente, para que ellos supieran cómo nos sentíamos de tenerlos ahí cantando y compartiendo ese momento con nosotros. Llegó Halo que sentí como si fuera un suspiro. Y después, llegó el que para mí fue el mejor momento de la noche: Stripped.

    Los que me conocen saben que esa es mi canción top de DM, muy por encima de otras. Cuando escuché el principio no creí lo que había oído y el estupor y la sorpresa me golpearon la cara cuando escuché el comienzo. No recuerdo si lloré, reí o qué hice. Lo único que sé es que después de haber terminado la canción mi garganta ya no dio para cantar fuerte el resto del concierto. Y ese recuerdo de Dave aventando una luz de neón hacia el público en el momento justo de terminar la canción es de mis mejores recuerdos en la vida. El siguiente orgasmo visual fue en Condemnation, pero no fue cortesía de la banda; fue cortesía de nosotros, los fans.

    En esa época no había celulares, lo de moda en los conciertos era el encendedor. El hacer chispar el encendedor cada vez que se escuchaban los aplausos en Condemnation hicieron que Dave pusiera cara de felicidad y se riera, mientras de la cara de Martin salió una enorme sonrisa de satisfacción. Era increíble voltear a ver hacia la parte de arriba y ver los flashazos de los encendedores. Hubiera dado lo que fuera por haber grabado eso. Terminó Condemnation en medio de un enorme y masivo aplauso; y un Dave flaco y elegantemente vestido sale del escenario para dar paso a Martin con otra canción que pegó fuerte entre los que estábamos ahí: A Question of Lust.

    Encendedores a más no poder iluminaban el domo mientras Martin cantaba y se movía de un lado a otro del escenario. Después, One Caress, que Lucía y Julio cantaron y bailaron como si fuera un vals, mientras yo veía la escena con gracia y aprovechaba para ver a Martin con los binoculares.

    Martin sale agradecido y con otra enorme sonrisa, para dar paso a Dave y tocar Mercy in You. La guitarra de Martin, poderosa como siempre, retumbaba en el domo mientras todos cantábamos.

    La segunda parte del concierto dio comienzo con I Feel You, con Alan a unos metros de donde estábamos nosotros tocando la batería; y con un servidor afuera del túnel comprando cigarros. Recuerdo que me metí corriendo hasta mi lugar enojado conmigo mismo por haberme atrevido a no estar ahí cuando empezara una canción. Y ahí fue el primer acercamiento de Dave con la gente. Primero fue a la rampa de la izquierda, después, un poco antes de terminar la canción se acercó a donde estábamos nosotros amenazando con aventarse. Los que estábamos ahí no salíamos de  nuestro asombro y nos preparamos para recibirlo, cuando de pronto se hizo hacia atrás, se empezó a reir y se regresó. Nos conformamos con hacerle segunda a la risita y se bajó del escenario para estar cerca de la gente de primera fila. Rayados, me dije. Julio me dice: Wey, es la mejor noche de mi vida. Lo único que hice fue reirme y mover la cabeza en forma afirmativa. La sorpresa no terminó ahí ya que después comenzó el otro momento memorable de la noche: Never Let Me Down Again.

    La segunda secuencia de recuerdos gratos que tengo de ese día derivan de esa canción. Todos moviendo los brazos mientras encendían las luces del domo fue algo indescriptible, mágico. Muchos de seguro dirán al leer esto: Yo lo viví en 2006 y 2009 y sé que se siente. Estoy de acuerdo, pero en mi opinión no es lo mismo.
    Termina NLMDA entre los brincos, gritos y euforia de los que estábamos ahí. Yo ya no podía hablar, Julio y Lucía tampoco. La chica que estaba delante de nosotros tenía el rímel corrido del sudor (y quizá de las lágrimas) mientras su novio la abrazaba y no paraba de decirle “Gracias” mientras iba anotando en una hoja la lista de las canciones.

    Rush, una de las canciones que mejor se escuchan en vivo de todo el repertorio de DM, empezó a salir de las bocinas mientras el escenario se iluminaba de verde y veíamos a un Dave cantar con potencia, supongo que era porque le gustaba cantarla en vivo. Después siguió otra de las mejores canciones de DM (tanto en estudio como en vivo): In Your Room. Sigo sin entender porque en las posteriores giras cambiaron la versión, porque la original es excelente. Un Dave concentrado, cantando, mientras todos le hacíamos segunda y algunos otros usaban el encendedor para hacer más oscuro el asunto.

    Con el final de In Your Room viene el primer encore del concierto. Lo que aprovechamos algunos para salir al baño mientras otros se quedaron dentro azotando los pies en las sillas. Después de 5 minutos (o un poco más, no lo recuerdo) vino la apoteosis máxima, la canción con la que se cayó el Palacio de los Deportes y los Violator fans explotaron y volaron por los aires: Personal Jesus.

    He estado en casi todos los conciertos de DM, pero jamás había escuchado que la gente tapara con su voz una canción. Literalmente no se escuchaba la música (agreguemos que el Palacio de los Deportes es reducido y el domo de cobre incide mucho en el ruido que se genera dentro de él). Pero les puedo jurar una cosa: en esa canción y en la siguiente. No hubo uno sólo de los 20 mil fans que no cantara. Es más, los que tengan el bootleg de ese día no me dejaran mentir en la diferencia entre PJ y las demás canciones. 😉

    Termina Personal Jesus entre el éxtasis generalizado, para dar la estocada final de la noche con Enjoy the Silence. Versión top de todas las que han tocado en vivo para un servidor, que disfruté al máximo junto con los demás. El mismo efecto: casi no se escuchaba la música.

    Al finalizar Enjoy the Silence y dar paso al siguiente Encore, me di cuenta que ya habían pasado un poco más de una hora y media… Pensé: “¿Un mes que se me hizo eterno para que ahorita hora y media se fuera volando?”, en algún momento todos hemos sentido lo mismo.

    Se encienden las luces de la parte trasera del escenario, y salen Alan y Martin agradeciéndonos a la gente que nos encontrábamos ahí. Si en ese momento me hubieran dicho que esa sería la primera y la penúltima vez (la última vez que vi a Alan con DM fue al año siguiente en Monterrey) que vería a Alan Wilder con Depeche Mode no lo hubiera creído. De esas intuiciones de fan que a veces tenemos, le dije a Julio: es Somebody. Y no fallé.
    Muchos lloramos con esa canción, mientras todos volvíamos a sacar los encendedores iluminando la escena, volvimos a sacarle una enorme sonrisa a Martin mientras cantaba junto con los que nos la sabíamos.

    Terminando Somebody quizá algunos empezamos a pensar que el concierto estaba por terminar. Y cuando empezó Everything Counts esas dudas se disiparon. Como muchos fans sabíamos de antemano, en esa época les daba terminar los recitales con esa canción y no nos equivocamos. Dimos lo mejor de nosotros en ese momento, en esa versión de Everything Counts que también es muy buena y que al final todos en una sola voz cantamos haciendo el coro mientras Dave nos ponía el micrófono hasta que llegó el momento de despedirse: “We see you next time!”
    Saliendo del túnel le dije a Julio: “Tenías razón. La mejor noche de nuestras vidas. Ojalá y que vuelvan a venir para el siguiente disco”.

    Quién iba a pensar que íbamos a esperar 12 largos años para volverlos a ver.

  • “¡En octubre vienen!”

    Depeche Mode 3 octubre 2009

    Un día llegó a mis manos un disco llamado “Ultra”, en esa etapa de mi vida, teniendo 12 años de edad, lo miré detenidamente y me pareció un poco extraño. Ese disco lo llevó mi hermano después de aproximadamente casi dos años de escuchar a esa banda que lo motivó para continuar con su vida en todos los aspectos.

    Desde el día en que escuche “It’s No Good” me pareció una canción llena de energía y mucha vibra de la buena. Mi hermano, que me mostró el camino hacia la mejor música, era un gran fan de esa banda que a mí me convenció desde que escuché dicha canción.

    Él llevaba una vida común y corriente, trabajaba, estudiaba, tenía amigos, novia y muchas ganas de vivir, pero siempre con la mente llena de esa banda que le cautivó. Se llenó de emoción al descubrir que gracias a él sembró en mí a otro gran fanático.

    Siendo sincero, el gusto por ese grupo musical nos llegó a unir como hermanos demasiado, al grado en que cada que nos veíamos platicábamos horas y horas de eso.

    Yo he pasado ya casi la mitad de mis 22 años escuchando a ese banda de 4 miembros, que en mis tiempos ya eran 3.

    Mi hermano y yo vivimos grandes momentos unidos por ese gran grupo de ingleses, pero desde aquel día en que “Ultra” llegó a nosotros pasamos todo el tiempo queriendo conocer a esta banda que nos volvía locos. Transcurrió el tiempo y en el verano del 2008 surgió el rumor de que el grupo vendría en el 2009, año en que, sin saberlo, esa unión se rompería.

    Durante la época decembrina nos reunimos en casa de mi abuela mis dos hermanos y yo. Entre mi hermano y yo no había otra cosa más que decir que nuestro grupo del alma vendría en el año siguiente.

    Llegó el 2009 y al terminar el mes de febrero me sorprendió la noticia mientras recibía mi diploma de la preparatoria, sin más ni más me ofrecí a cuidar a mi hermano durante su estancia en el hospital.

    Al iniciar marzo acudí temprano al hospital para cuidar a mi hermano todo el día, no me importaba más que su salud, llegué y le dije:

            ¡Ya quiero que te repongas y salgas de aquí, porque en octubre vienen!

    Y él me respondió:

            Yo también ya quiero salir para reponerme y poder ir a verlos.

    Al día siguiente llegué temprano y le dije:

            ¡Mira te traje esta canción! Es la que acaban de sacar para promocionar el nuevo disco.

    Entonces ni él ni yo hablábamos, sólo dejamos que “Wrong” se reprodujera en mi viejo celular, él dijo: ¡Está chida!

    Días después, tras llevar la mitad de su vida escuchando y muriendo por al menos conocer a ese grupo, tras hacer locuras como tatuarse el fénix que el vocalista tiene en el pecho, traer siempre el mismo corte de cabello, el mismo peso, el mismo cuerpo flacucho de un Dave consumido por las drogas, sonreír igual que él, incluso vestirse igual que él, dejó de respirar y entonces ya nunca cumplió su cometido. Mi otro hermano y yo asistimos el 3 de octubre del 2009 al Foro Sol añorando que mi hermano Juan José Hernández García hubiese podido conocer a Depeche Mode, su grupo de toda la vida.

  • El dia en que Depeche Mode cambio la vida de un muy joven fan

    Hace 25 años, en 1987, Shawn Decker de apenas 11 años fue diagnosticado con VIH positivo.

    El contagio se debió a una transfusión de sangre pues el pequeño había nacido con hemofilia.

    Por aquellos días, un diagnóstico como éste equivalía a una sentencia de muerte, pues el virus VIH era casi desconocido y los tratamientos antirretrovirales aún no se habían desarrollado.

    A pesar de todo, Shawn Decker trabataba de llevar una vida normal, tan normal como la de cualquier niño que un día a los 13 años escucha un cassette de uno de los amigos de su hermano mayor y queda enganchado con ese grupo para siempre: Depeche Mode.

    Pero su madre no olvidaba la condición de Shawn. Y temiendo que su final estuviera cerca, un día le preguntó: “Si hubiera algo que te gustaría hacer antes de morir, ¿qué sería?”

    Shawn no dudó ni por un momento y le dijo: “Quiero conocer a Depeche Mode”.

    Así de grande era su cariño y admiración por la banda que él pensaba era la mejor que jamás había existido sobre la Tierra.

    Era 1990, Shawn Decker había cumplido 14 años, quizá más de los que su madre hubiera podido imaginar, y Depeche Mode acaba de lanzar su disco Violator.

    Para Shawn resultaron normales los disturbios que se sucitaron en la firma de discos programada de Wherehouse al día siguiente del lanzamiento del Violator. Obviamente algo así tenía que suceder cuando se trataba del mejor grupo del mundo.

    Pero lo que Shawn jamás hubiera esperado era hacer realidad su deseo de conocer a los Mode.

    La fundación Make-A-Wish se acercó a Dave, Martin, Alan y Andy para expresarles el deseo de un niño de 14 años que quería conocerlos antes de morir. Sólo podía haber una respuesta ante una petición como esta: sí.

    Y así fue como Shawn tuvo la oportunidad no sólo de asistir a un concierto de su grupo favorito, sino de conocerlos en persona, darles la mano, platicar y tomarse una foto con ellos.

    Shawn Decker  y Depeche Mode en 1990

    Foto: Shawn Decker (en la foto vestido de azul)

    ¿Puede tener esta historia un final más feliz que este? Sí, Shawn Decker se convirtió en un sobreviviente de VIH y en la actualidad es un comprometido activista que se dedica a informar sobre el tema. Y temas como “Policy of Truth” y “Personal Jesus” lo acompañan durante sus jornadas cada vez que debe viajar para dar una plática, es la música que le da fuerza.

    ¿Algo mejor aún? En el 2001 Shawn Decker felizmente volvió a tener un encuentro con Dave Gahan, quien fue tan amable con él como la primera vez 11 años atrás y además le firmó la foto de su primer encuentro.

    Hasta la fecha, Shawn sigue agradecido por esos dos grandes deseos que le fueron concedidos: conocer a Depeche Mode y seguir con vida.

  • Una noche en Monterrey 1994 con Depeche Mode

     

    ‎Texto: Aarón Hernández Farfán
    Fotos: Erick Alderete
     
    Depeche Mode en Monterrey 1994
     
    16 de abril de 1994, tras un viaje desde el D.F. a Monterrey, un grupo de amigos llegábamos al Fundidora. Una noche de sorpresas contínuas.
     
    El concierto abre con Rush. El Exotic Tour arrancaba con toda la energía de Alan tocando la batería. Posteriormente I want you now en la versión actualizada y, claro, si bien dolía la ausencia de Andy Fletcher, se reconocía el más que decoroso temple de Daryl Bamonte que ya había entrado al quite. A pesar del desconcierto que como fans vivimos ante ése cambio, el concierto fluyó mágicamente para quienes si disfrutábamos del basildon gang.
     
    Martin cantaba Condemnation… el éxtasis parecía esfumarse al terminar el concierto, pero la noche aún nos reservaba lo mejor.
     
    Al salir del Fundidora, como augurio de lo especial que vendría, consigo obtener la edición limitada del single In your room que permitía conjuntar las 3 versiones en uno solo. Movimiento de autos, camionetas… intentos frustrados por acceder al bakcstage.
     
    El grupo de amigos chilangos emprendimos el camino a seguir celebrando en alguna cantina regia, cuando al pasar frente al entonces Crowne Plaza, descubrimos los mismos vehículos que habíamos visto afuera del concierto. Decidimos entrar al hotel y cambiar la cantina por el bar del mismo: ahí estaban, en la barra. Dave Gahan, fuera de control entre la euforia, la intoxicación y la incoherencia; y a su lado Martin L. Gore.
     
    El mesero nos pide guardar el control y esperar, pero nos garantiza darnos la oportunidad de acercarnos a saludarlos. Súbitamente Gahan se aleja rumbo a los elevadores, Carlos y Alejandro, dos de mis amigos, se apresuran a interceptarlo… regresan con bajo semblante, Gahan en su intoxicación no había logrado ser muy amable, pero al final lograron darle la mano.
     
    Minutos más tarde (quizá muchos, no lo recuerdo bien), logro acceder a la barra y situarme frente al maestro Gore… estrechar su mano, agradecido recibe los cumplidos mientras bebe, accede a firmar un autógrafo… tras recomponernos ante el congelamiento por la experiencia, regresamos a nuestra mesa a seguir bebiendo y disfrutando la noche, que hasta hoy, vive grabada en mi memoria y en mi mano que estrechó la de Mr. Martin L. Gore.
     
    Depeche Mode en Monterrey 1994

     

  • ¿Te mueves como Gahan? ¡Participa en este video!

    Para celebrar el cumpleaños númro 50 de Dave Gahan, a un grupo de fans tiene la iniciativa de hacer un video colectivo donde los seguidores de Depeche Mode demuestren sus mejores pasos al estilo Gahan.

    Así que si tú eres de l@s que sabe dar esos giros, contonear la cadera, mover los pies, aplaudir y deslizarte por el micrófono, esta es tu oportunidad para hacerle un homenaje a nuestro querido Dave.

    Debes mandar tu video antes del 1 de mayo al mail Blackcelebration50@gmail.com

    Dale play a tu canción favorita y ¡a bailar!

    Video Moves like Gahan

  • DEVOTIONAL TOUR. DICIEMBRE 2 DE 1993

    Por Inphidelio

    En diciembre de 1993 la revista Rock & Pop publicó un reportaje de cinco páginas, firmado por Steven Daly y titulado “La Revancha de los Euroweenies”. En él, aparecían dos grandes imágenes de un flacucho y barbón Dave Gahan, así como un close up de Martin Gore, con su habitual mirada, tan nostálgica como angelical.

    Poster concierto Depeche Mode diciembre 1993

    En la página 20, el reportaje comenzaba así: “El tacón del motociclista oprime el pedal del tambor bajo y se encienden las 11 pantallas gigantes. Los 20,000 húngaros, ávidos de rock, gritan salvajemente al escuchar el poderoso blues cuyo estruendo los estremece, mientras que el tatuado cantante con barbas de chivo moviliza su larguirucho cuerpo adoptando una pose mesiánica. El guitarrista se inclina sobre su guitarra semiacústica Gretch y comienza a aullar volteando a ver al baterista. Este no es el Depeche Mode de tus padres…”.

    Y terminaba con una frase de Gahan, en la página 24: “En lo personal, debo ir hasta el fondo, de otra forma esto no tendría sentido. En resumidas cuentas, es sólo una banda de rock and roll, pero puede hacer a muchas personas felices por un par de horas, y eso es un logro para cualquier infeliz”.

    Para el momento en que este artículo se daba a conocer, Songs Of Faith And Devotion, octavo álbum de Depeche, estaba en plena promoción a través del Devotional Tour, y la banda acababa de dar cinco fechas al hilo en el Forum de Los Angeles entre el 20 y 26 de noviembre de 1993. Tocaba, así, el turno de la Ciudad de México, como indica la imagen promocional que ilustra el presente texto y que un servidor ha guardado celosamente desde hace 18 años.

    Como ahí se lee claramente, y tras agotar en pocos minutos la primera fecha en el Palacio de los Deportes, se abrió una segunda, cuyas entradas también volaron. Finalmente, se trataba de la primera visita de Gore, Gahan, Fletcher y Wilder para tocar en vivo en México.

    Hablando en particular de la noche del 2 de diciembre, recuerdo las cuatro sombras que se pintaron detrás de una cortina gigante para dar inicio al recital. Gahan, en su versión más autodestructiva que confirmaban sus 51 kilos, su saco recto y su entonces look de junkie famélico, fue el primero en aparecer para entonar “Higher Love”. Su voz estaba rasgada por aguijones de heroína, pero era potente. Si alguna vez este rockstar fue proclive al suicidio, esto se dio a lo largo de este agotador tour que duró casi año y medio. Noche a noche era un careo de Dave con la muerte.

    A diferencia de otras presentaciones en la llamada “gira más enferma de la historia” (Q Magazine), su desprendimiento en México no fue fatal. Olvidó en el camerino su deseo de morir e interpretó cada tema como si fuese el último. Sudó, gritó y encapsuló a 18,000 huéspedes, logrando una velada colosal. Cada que terminaba una tonada y las 11 pantallas se iban a negros, Dave aprovechaba para jalar aire, apoyado en sus rodillas. Y al ponerse de pie, pedía más gritos, dando siempre un trago a su cerveza, el afrodisíaco de una muerte excitante… en caso de llegar.

    Todos ahí pactamos ser una apócrifa versión del prójimo. La más pedestre de las emociones era extasiarse alrededor de la gente con la que no se compartía más que la extrema devoción hacia el cuarteto de Basildon. Los mexicanos colocamos cuádruple signo de admiración a las emociones y la noche terminó con un batidillo masivo de energías.

    Si, como mencionó Gahan en el reportaje firmado por Daly, la idea era hacer sonreír a muchos durante un par de horas, entonces ese infeliz había logrado su cometido en aquella inolvidable noche de diciembre.

    Setlist – 02-12-93 –

    Higher Love, Policy Of Truth, World In My Eyes, Walking In M Shoes, Behind The Wheel, Halo, Stripped, Condemnation, A Question Of Lust, One Caress, Mercy In You, I Feel You, Never Let Me Down Again, Rush, In Your Room // Personal Jesus, Enjoy The Silence // Somebody, Everything Counts

     


    Depeche Mode – Stripped Devotional (Mexico Dec 2 1993) by inphidelio by inphidelio

     

    depechemode.com.mx agradece  a Inphidelio por dejarnos compartir esta reseña y los invita a visitar su blog:

    http://inphidelio.files.wordpress.com